Sé que lo nuestro ya terminó. Perdón si llego a molestar, pero no puedo acostumbrarme. Sé que ya no soy parte de ti,

y aunque me duela tengo que empezar a olvidarte. Sé que es hora de pensar en mi, el tiempo todo curará

y otro amor vendrá a buscarme. Me muero en el intento, pero ya vez, no puedo mi amor dejar de amarte.

10.8.09

Cuando sabés la verdad podes elegir que hacer con ella, podes negarla o podes aceptarla. Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar. Si negás la verdad va a ser tu responsabilidad cuando te explote en las manos. La verdad libera porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso negarla, pero yo no niego la verdad, es como un juego de mesa, si uno no pone un tiempo de juego es aburrido, por eso la vida es divertida, porque no dura para siempre. Podes vivir negándolo, pero lo único que vas a ganar es desperdiciar tu tiempo, tu vida. Ya está, ya sabes la verdad, ahora no hay nada que ocultar. La salida al peligro está en el peligro mismo. Ya sabemos la verdad, ahora podemos llorar, o podemos conservar la alegría. La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona y muchas veces no hay respuesta. La verdad a veces no da certezas, si no algo mucho mas peligroso, dudas. La verdad asusta. La verdad despierta, sacude y paraliza. La verdad desnuda, incomoda. La verdad libera y confunde. Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría. La verdad es como el sol en la cara en una tarde de invierno, es un carnaval en la nieve. La verdad a veces duele, pero sin lugar a dudas la verdad fue, es y será la fiesta de todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario