Me acobardó la soledad, y el miedo enorme de morir lejos de ti. ¡Qué ganas tuve de llorar sintiendo junto a mí la burla de la realidad! Y el corazón me suplicó que te buscara y que te diera mi querer. Me lo pedía el corazón y entonces te busqué, creyéndote mi salvación. Y ahora que estoy frente a ti, parecemos, ya ves, dos extraños. Lección que por fin aprendí. Cómo cambian las cosas los años. Angustia de saber muertas ya la ilusión y la fé. Perdón si me ves lagrimear. Los recuerdos me han hecho mal. Palideció la luz del sol al escucharte fríamente conversar. Fue tan distinto nuestro amor, y duele comprobar, que todo, todo terminó. ¡Qué gran error volverte a ver para llevarme destrozado el corazón!

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